Érase una vez, en la vibrante ciudad de Berlín, que estaba pasando unos días Ángel, que era el padre de vacaciones de Nyje cuando ella era pequena. Ángel estaba en Berlin para pasar unos días en familia con su hija...
Habia una vez una chica llamada cenicienta, que vivía con su madrastra, una mujer déspota y mandona que tenía dos hijas tan engreídas como insoportables. Feas y desgarbadas, despreciaban a la dulce muchachita...
Había una vez, en un pequeño pueblo costero, una joven capitana llamada Sol. Sol era conocida por su brillante sonrisa y su corazón lleno de valentía. Tenía un barco llamado Arcoíris, famoso por su tripulación diversa:...
Había una vez una cabra que tenía siete cabritillas. Todas ellas eran preciosas, blancas y de ojos grandes. Se pasaban el día brincando por todas partes y jugando unas con otras en el prado. Cierto día de otoño, la mamá...
En el corazón del Bosque Alegre, donde los árboles susurraban secretos y los arroyos cantaban canciones suaves, vivían dos amigos inseparables: Ciro, un conejo astuto con orejas curiosas, y Renata, una rana ambiciosa con ojos...
Había una vez una granja donde todos los animales vivían felices. Los dueños cuidaban de ellos con mimo y no les faltaba de nada. En cuanto el gallo anunciaba la salida del sol, todos se ponían en marcha y realizaban sus...
Hace muchos años vivía en Bagdad un joven que tenía por oficio llevar mercancías por toda la ciudad. Todos los días acababa agotado de tanto trabajar cargando cajas. Al llegar la tarde, se lamentaba de que, lo que ganaba, no...
Había una vez un carpintero ebanista, que se llamaba Mario, al que le encantaba hacer ventanas. De hecho, su casa estaba llena de ventanas y cada una tenía un color diferente. Así, había una ventana azul, una amarilla, una...
Había una vez unos niños que se preguntaron qué pasaba con las cartas que le envíaban a Papa Noel. – ¿Dónde guardaba tantas cartas? ¿Que hacía con todas ellas? – Se preguntaban curiosos los niños. Estos...
En un reino muy lejano, había una vez un carpintero tan pobre y con tanta hambre, que ya no tenía ni fuerzas para trabajar, ni sueños por los que vivir. Se sentía muy triste y abatido, y pensaba que su vida no era nada más...
Érase una vez una preciosa niña, una pequeña princesa muy linda que tenía un cutis blanco como la nieve, labios y mejillas rojos como la sangre, y cabellos negros como el azabache, tal y como su mamá siempre se la había...
Érase una vez una preciosa niña que siempre llevaba una capa roja con capucha para protegerse del frío. Por eso, todo el mundo la llamaba Caperucita Roja. Caperucita vivía en una casita cerca del bosque. Un día, la mamá...
Somos una familia amante de la literatura en todas sus vertientes y, más concretamente, del mundo infantil y de su infinita creatividad, emotividad e inocencia. Por eso nos hemos embarcado en este proyecto ilusionante, donde cada uno de nosotros aporta todo aquello que le viene desde el corazón en forma de cuento, para compartirlo con todos aquellos niños y niñas a los que les guste la fantasía, las aventuras y la acción, en cualquier momento y hasta el último rincón del planeta, donde aspiramos a llegar.